DISCRIMINACIÓN EN LA ESCUELA: LA ETIQUETA

    
      
     La Escuela, es el contexto donde los niños y las niñas se enfrentan por primera vez con lo social y culturalmente instituido. Pero allí también, suelen aparecer sus primeras confrontaciones, ya que, cuando existe una dificultad en la población escolar, pareciera que la institución educativa, aunque en la mayoría de los casos no la origina, sí se observa, en algunas de ellas como las encargadas de mostrarla y etiquetarla.
     
     Cuando un niño o una niña con Dificultad en su Aprendizaje o una condición de Discapacidad, llega a la Escuela, frecuentemente, está acompañado/a con estudios y diagnósticos previos que lo/la etiquetan. Por otro lado, las observaciones que se registran, desde el contexto escolar, sobre el niño o la niña, tales como: "lento para aprender", "no habla", "no colabora", "conducta deficiente", "flojo"..., complementan tal etiqueta, pues son calificativos que producen entre la población infantil afectada, daños afectivos y motivacionales que generan marcas difíciles de revertir e influyen negativamente en su proceso de aprendizaje.
     
     Antes de continuar, es relevante señalar que con lo antes mencionado no se quiere adjudicar culpas ni responsabilidades, sino más bien, alertar acerca de la indiferencia ante dicha situación por los eventos y consecuencias que ello desencadena.
     
     Dentro de este marco, cabe destacar, que aun cuando se evidencie una discapacidad, un trastorno físico o del desarrollo en el niño o la niña, pueden existir dificultades de enseñanza y no de aprendizaje, pues podría ocurrir que los procesos didácticos, entre otros aspectos, no se adapten a las exigencias de cada estudiante, por lo que, se etiqueta y más aun se excluye, con desconocimiento sobre el origen de la situación, olvidándose de la existencia de un universo heterogéneo y multifactorial. 
     
     De modo que, lejos de rotular, discriminar y segregar, es conveniente, crear nuevos contextos de aprendizajes significativos, colaborativos y co-constructivos que se adapten a las individualidades de cada estudiante y a las características del grupo, ya que, no todos aprenden de la misma manera, cada niño o niña elabora su aprendizaje a su ritmo y con su nivel.
     
     En relación a lo antes expuesto, es importante preguntarse: ¿el no aprender  pudiera estar relacionado a una respuesta al medio socioeducativo? Si resulta ser de esta manera, se devela, pues, un contraste entre el estudiante con sus particularidades y la institución escolar que funciona de modo excluyente. Entonces allí, no se requiere de una atención psicopedagógica, sino más bien la intervención debe orientarse, fundamentalmente, a revertir la cultura de la institución educativa y  recurrir a planes de prevención institucional, tendentes a la concientización sobre la Diversidad y la Discapacidad.  
     
     En apoyo a lo anterior, diversos estudios demuestran que los niños y las niñas reaccionan a las expectativas que sobre ellos/as tienen sus maestros/as y acomodan su rendimiento a las mismas. Por lo tanto es conveniente, que el/la docente tome conciencia de la persona que tiene a su cargo, así como el reconocer que las oportunidades educativas son disparejas para algunos estudiantes y también las expectativas puestas en ellos. (Gascón, 2000; Anijovich, Malbergier y Siga, 2004 y Vain y Rosato, 2005).
     
     En este sentido, es importante que en la Escuela no se pretenda patrones iguales en cuanto al logro de las expectativas de aprendizaje de los y las estudiantes y abra otros espacios, otras posibilidades, teniendo en cuenta las particularidades y trabajar en aras de favorecer sus potencialidades, partiendo de sus conocimientos y experiencias previas y no lo que no conoce, puede o de sus dificultades.
     
     De todo lo antes expresado, se puede distinguir que la Etiqueta en la Escuela coloca al niño o la niña, ante el riesgo de futuras situaciones adversas en su ciclo vital. No obstante, si su proceso de aprendizaje es guiado en contextos de avances significativos, comprensivos y sin discriminación, se minimizarán y/o superarán tales dificultades.
     
     Finalmente, quisiera hacer un reconocimiento muy especial a los/las Docentes que saben rescatar de la invisibilidad a los/las estudiantes que no son brillantes y exitosos, pero a pesar de ello los/las hacen sentirse aceptados/as, los hacen reconocerse personas dignas y valiosas.

A ustedes, por alumbrar luces en la sombra...


Referencias Bibliográficas

Anijovich, R., Malbergier, M. y Sigal, C. (2004) Una introducción a la enseñanza para la diversidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina. S. A

Gascón, A. (2000) (Coord.) Etiquetas de Profesores, Lastres de Alumnos. Suplemento Pedagógico 27 28 pp.34

Vain, P. y Rosato, A. (Coord.) (2005). La construcción social de la normalidad. Alteridades, diferentes y diversidad. Buenos Aires: Noveduc.



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Ingrid Sanz
Editora
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