FAMILIA: CONTEXTOS ECOLÓGICOS

  Un gran saludo a todas las personas que dedican un espacio y tiempo para visitar mi espacio-tu espacio-. De vuelta después de un retiro un tanto largo. 
 
  Para este regreso, les comparto un tema interesante, relacionado con entornos de desarrollo, en y de la familia. Al respecto, el funcionamiento del sistema familiar desde la perspectiva ecológica, difundida por Bronfenbrenner (1987) y en correspondencia con Sanz (2011), plantea que los procesos de desarrollo están estrechamente ligados al entorno o contexto ecológico en el mismo tiene lugar y el entorno o ambiente está definido por un conjunto complejo de fuerzas que: (a) influyen  el  desarrollo  tanto de  forma  directa  como indirecta y (b) se sitúan en diferentes niveles que se organizan en una serie de estructuras seriadas en función de su mayor o menor cercanía a la persona en desarrollo, a saber:

*El nivel más inmediato es el MICROSISTEMA, e incluye todos los roles, relaciones y fenómenos presentes en los escenarios en los miembros de la familia se desenvuelven cotidianamente (como el padre, la madre, los hermanos, hermanas, abuelos y otros parientes cercanos). Las relaciones que se establecen en el grupo familiar son de naturaleza bidireccional, es decir, mutuamente influyentes y habitualmente están mediadas a su vez por la influencia de terceros: incluye personas ajenas a la familia con las cuales crece y se forma como lo son los vecinos, maestros y compañeros de estudio. Ejemplo, las interacciones entre hermanos llegan a cambiar en función de la simple presencia/ausencia de alguno de los padres, aunque el adulto no participe en dichas interacciones.
 
   Los diferentes microsistemas en los que la familia y sus miembros se desarrollan no sólo tienen su propia dinámica interna, sino que además mantienen importantes conexiones entre sí, conexiones que pueden ser tan decisivas como lo que sucede dentro del microsistema determinado. 
*Este segundo nivel de análisis es el MESOSISTEMA. Es el sistema que incluye los ambientes en los que las personas se desenvuelven tales como la escuela, las guarderías infantiles, los bancos institucionales, los restaurantes, los cines, los lugares de diversión, las universidades, los servicios de transporte y la vecindad donde vive la familia. Ejemplo, las importantes relaciones que existen entre la familia y la escuela, relaciones que en buena medida influyen en el ajuste y el desenvolvimiento del niño o la niña en el ambiente escolar, las familias en los vecindarios se organizan para realizar actividades, entre otros.

*El tercer nivel de análisis desde el modelo ecológico es el EXOSISTEMA y "aleja" del “sujeto” en desarrollo, pues son propios entornos (uno o más) en los que la familia no está incluida directamente, pero en los que se generan  hechos o situaciones que afectan a lo que  ocurre en los entornos en los que sí está incluida. Incluye el sistema educativo, leyes de educación, el sistema religioso, dogmas y otras reglas establecidas por las diferentes religiones, los medios de comunicación, radio, televisión, prensa, las instituciones recreativas, tales como: parques u organismos de seguridad tales como entidades del gobierno, departamento de policía, hospitales y otras instituciones a nivel administrativo público. Ejemplo, las condiciones laborales y/o el tipo de trabajo de uno de los padres, pueden afectar a la frecuencia y a la calidad de las interacciones establecidas en la familia.

   Todos los niveles anteriores están a su vez inmersos en marcos culturales o ideológicos que les pueden influir transversalmente y que les confiere a estos una cierta uniformidad, tanto en forma como en  contenido, y a la vez, cierta diferencia con respecto a otros entornos influidos por otras culturas o ideologías diferentes.
 
*Este tipo de influencias sitúa al cuarto nivel de análisis el MACROSISTEMA, el cual es configurado por  creencias costumbres, valores, roles y características culturales y políticos de una sociedad, los modelos económicos, condiciones sociales, entre otros, que, a un nivel más o menos indirecto, mediatizan y determinan lo que ocurre a su vez en los niveles a los que engloba. Ejemplo, en una determinada época las familias se ven afectadas por factores externos que no requieren de su presencia, tales como la pobreza, la situación económica a nivel global, los partidos políticos, una guerra o una reforma educativa a gran escala o las creencias sobre un evento como la DISCAPACIDAD, en tanto, pueden impactar en la dinámica específica de cada microsistema (la familia) y/o las relaciones entre ellos.

*El quinto nivel de análisis, es el CRONOSISTEMA, es el sistema que afecta a la familia en cuanto a la época histórica que vive, adelantos tecnológicos, guerras, problemas económicos de acuerdo a la época, modas, tradiciones y regulaciones gubernamentales.  Además puede abarcar cambios familiares, lugar de residencia, trabajo de los padres, ciclos económicos, entre otros. Ejemplo, el cambio que ha tenido la visión de la DISCAPACIDAD en el tiempo.

*Un nuevo nivel se incorpora como sexto nivel de análisis, el GLOBO SISTEMA, es el sistema global a nivel mundial en donde la familia no tiene influencia para que los eventos que suceden a este nivel puedan cambiar. Este se refiere a cambios ambientales, climáticos, incendios forestales, destrucción de la capa de ozono, modificación de las placas tectónicas que causan terremotos en el mundo y también otro tipo de desastres naturales a nivel global.

Referencias Bibliográficas:

Bronfennbrenner, U. (1987). La Ecología del Desarrollo Humano, Barcelona, Paidós.

Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado
. Caracas: Autora.



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ESTILOS PARENTALES

   Los Estilos Parentales son definidos como un conjunto de conductas comunicadas al niño, niña y adolescente que causan un clima emocional personal producto de la actuación parental que se expresa (palabras, actuaciones, comportamientos, gestos, cambios en el tono de la voz o las expresiones emocionales naturales). 

   
  En síntesis, es la forma en la que ha sido analizada la interacción entre madre-padre e hijos, al tiempo que determina la forma de socialización y actuación. Desde lo anterior, se pueden distinguir cuatro Estilos Parentales: Represivo o Coercitivo, Sobreprotector, Permisivo y Fortalecedor.


 



Estilo Represivo o Coercitivo: es aquel que se caracteriza por tener una estructura basada en el poder y control. Es decir, cuando las normas, roles y límites son impuestos por quien tiene la jerarquía y dominación de la familia, sin posibilidad de discusión y oposición por parte de los demás integrantes del grupo familiar.
 
Características:
 
• Basado en la autoridad incuestionable de los padres y/o las madres.
• Se evita el razonamiento de las normas.
• Se producen más castigos que refuerzos o alabanzas.
• Los padres y las madres prestan poco apoyo y se muestran poco afectuosos con los hijos e hijas.
• La comunicación es unidireccional (de los padres-madres a los hijos-hijas, pero no a la inversa).
• Puede provocar un desafío, reto y provocación a las reglas por parte de los más jóvenes o el alejamiento del grupo familiar.
• Imperan modos de comunicación desde la acusación y la superioridad.
 
**El modo de actuación acusador, es utilizado en grupos familiares con mapas jerárquicos y autoritarios. Se hace contacto desde la rabia y la violencia, por ser lo que proporciona seguridad. Distingue la descalificación, agresividad y hostilidad. En suma, se proyecta en los demás lo que no se acepta de sí, como una máscara para no descubrirse en su debilidad: el miedo al abandono.

**El modo de actuación desde la superioridad, encaja en contextos familiares que niegan sus necesidades y viven de expectativas extraídas de diversos escenarios o personas. Desde mapas de poseedores de la verdad absoluta, se utilizan frases y sentencias descalificadoras y distantes que evidencian una situación de no contacto. Para no hablar de sí se esconden detrás de libros, autores, verdades... y los usan para explicar todo haciendo sentir al otro incompetente.

Estilo Parental Sobreprotector: es aquel que se caracteriza por tener una estructura basada en el control a través del afecto. 

Características:
 
• Los padres y las madres se preocupan por sus hijos e hijas y les apoyan, pero les permiten cualquier cosa con tal de controlarlos.
• Sus actuaciones sobreprotectoras dificultan la autonomía de los hijos e hijas.
• Se protege a los hijos e hijas de las consecuencias de sus propios actos.
• Existen límites, pero son difusos.
• Imperan modos de comunicación desde la súplica.

**El modo de actuación desde la súplica: denota una manera de comunicación de familias cuyo mapa se basa en la lástima como forma de manipulación. Son pasivos, críticos de sí, complacientes, se desvalorizan, no se toman en cuenta, dan demasiada importancia a los demás y niegan sus propias necesidades. Todo ello a causa de un sentimiento básico de miedo al abandono.

Estilo Parental Permisivo: es aquel que no refleja una toma de decisiones; las normas, límites y los roles están ausentes o no son precisos. Ello conlleva a la violencia de roles, al dejar actuar sin permitir el crecimiento personal y familiar. 

Características:

• Los padres y las madres abandonan el papel educativo.
• Los padres y las madres no se implican afectivamente.
• Los padres y las madres no piden cambios en el comportamiento de los hijos e hijas, pero están descontentos/as con él.
• Imperan modos de comunicación desde la ausencia, irrelevancia y evasión.

**El modo de actuación desde la ausencia, irrelevancia y evasión: caracteriza a grupos o miembros de la familia que desde este patrón construyen su propio mundo para aislarse a veces de situaciones que lastiman, por ejemplo: el miedo al abandono y la desvalorización. También sumergidos en la descalificación y sentimiento de abandono se rebelan contra todo lo establecido, no respetan normas ni límites; se refugian en la impertinencia y en la irrelevancia para ser el centro de atención mediante comportamientos de inclusión: evitan las responsabilidades, no toman nada en serio, no son comprometidos, manifiestan problemas de comportamiento o somatizan cualquier enfermedad, entre otros.

Estilo Parental Fortalecedor: se caracteriza por un establecimiento de normas y límites de manera no directiva ni autoritaria producto de un manejo comunicacional congruente. De igual forma, se establece un reparto de roles bajo estructuras de cooperación, lo que facilita la colaboración y la ayuda mutua, permitiendo un crecimiento personal y familiar armónico.

Características:

• Se razonan las normas.
• El control es firme pero no rígido.
• Límites claros pero flexibles.
• Toda la familia tiene derechos y deberes.
• Imperan modos de comunicación desde la congruencia.

**El modo de actuación desde la congruencia: es el modelo reflejado en un contexto familiar nutritivo, abierto o funcional. Los miembros se conocen y atienden las necesidades propias y ajenas, existe contacto. Se observa un sistema familiar directo, especificidad en los subsistemas, así como la diferencia y la complementariedad. Es propio de personas que asumen un crecimiento en sí mismas y en el grupo familiar y buscan ser efectivas en sus relaciones ínter e intrapersonales.

  Finalmente, lo expuesto aquí revela a la familia con innumerables interconexiones inter e intrasistémica, que en su proceso de acomodación y transformación, se destaca que la calidad de las relaciones mantenidas en el sistema familiar puede ocasionar o no desajustes en el desarrollo integral de la persona.

Referencias:

Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2015, 02 Enero].
 
Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.

Los y las invito, a su meditación, análisis, reflexión y comentarios.

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MANIFESTACIONES DE CONDUCTAS DE ADAPTACIÓN DISFUNCIONAL QUE COLOCAN A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COMPORTAMIENTOS POCO ASERTIVOS, DISRUPTIVOS Y VIOLENTOS. PARTE VI

   En esta sexta entrega (última de la serie) se presentarán dos manifestaciones conductuales que consienten una adaptación social poco conveniente en los niños, las niñas y adolescentes, mismas acopladas por precisos estilos parentales pocos asertivos. Tales expresiones de comportamientos son: Apatía y Pasividad e Inexactitud en la Asertividad.


*Apatía y Pasividad, los estilos parentales marcados de violencia generan, entre otros, distorsiones para quien la provoca, sobrelleva y observa. En el caso de la población infantil y juvenil, la continua exposición a la violencia puede provocar cierta insensibilidad respecto a sus efectos. Desde ello, es muy importante que la familia actúe como mediadora entre la información y los niños, niñas y adolescentes favoreciendo espacios de análisis y reflexión, asegurándose de que a través del amor, acompañamiento y la supervisión constantes, la violencia se extinga del cotidiano actuar familiar e individual.
 
*Inexactitud en la Asertividad, existen estilos parentales en los que no se propicia la adquisición y desarrollo de asertividad en niños, niñas y adolescentes. Se trata de modos de actuación en los que la identificación, aceptación y expresión de las emociones, pensamientos y deseos, propios y ajenos, no se promueve, como tampoco se procura el desarrollo normal de las emociones, las que deben contenerse de manera permanente.
 
   En familias bajo tales modos de actuación, niños, niñas y adolescentes no se sienten libres de manifestarse en su esencia; tienen un bajo autoconcepto que los/las coloca en desventaja, por lo que, frecuentemente, aceptan que sus derechos se vulneren, pero también son capaces de violentar los derechos de los demás; se encuentran limitados/as para relacionarse con todas las personas debido a que pueden ser impositivos/as y presentan dificultades para orientarse activamente al logro de sus metas.
 
  La asertividad puede definirse como la conducta que permite a una persona actuar desde sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad y expresar plácida y de modo coherente sus emociones. Implica, además, un profundo respeto hacia sí mismo y en los demás, al reconocer también los derechos y emociones de los otros. 
   En términos tipos, la asertividad debe llevar a trabajar, conscientemente, hacia una solución en la que todas las partes encuentren satisfacción a sus necesidades como sea posible, asimismo, implica un reconocimiento de autorresponsabilidad con respecto a las consecuencias que pueden resultar de la expresión de las propias emociones.
Para finalizar, la prevención de conductas disruptivas y violentas es posible e indispensable. Para tener éxito, es prioritario estrategias educativo-preventivas, entre las que destacan:

-La educación en valores e incremento de factores de protección en la infancia y la adolescencia. En estos últimos comportamientos resilientes.

-El acompañamiento familiar, entendido como una actitud de vida que debe ser un referente continuo a conductas y comportamientos de protección.
 
-La promoción de competencias sociales en todos los miembros de la familia.
 
-La promoción de competencias académicas en los niños, niñas y adolescentes de manera que los niveles y modalidades educativos fomenten el cumplimiento de objetivos, de resoluciones personales de desarrollo y de alcances cada vez por los más altos niveles de logro personal y en equipo.
 
Referencias:

Covadonga, M. (2001).Factores Familiares vinculados al bajo rendimiento escolar. Revista Complutense de Educación [Revista en Línea]
 
Osorio, A. & Álvarez, A. (2004) Introducción a la Salud Familiar- San José, Costa Rica: Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS).
 
Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2013, 04 Octubre].
 
Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.

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MANIFESTACIONES DE CONDUCTAS DE ADAPTACIÓN DISFUNCIONAL QUE COLOCAN A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COMPORTAMIENTOS POCO ASERTIVOS, DISRUPTIVOS Y VIOLENTOS. PARTE V

  En esta quinta entrega, se presentarán otras tres manifestaciones conductuales que sobrellevan a una adaptación poco eficaz en los niños, las niñas y adolescentes generados, en su mayoría, por precisos estilos parentales pocos asertivos. Tales comportamientos son: (a) Comportamiento poco empático, (b) Reducida Capacidad reducida para asumir errores y (c) Modos de Comunicación poco positivos.

*Comportamiento poco empático, niños, niñas y jóvenes con padres y madres “ausentes-presentes” emocional o de manera física, son poco capaces de considerar las necesidades de los demás, asimismo, el reflexionar si una acción suya rebasará el límite que les confieren los demás su propio derecho,  en tanto,  desconoce el modo de hacer contacto asertivamente y muy fácilmente pueden incurrir en conductas infractoras.

*Capacidad reducida para asumir errores, niños, niñas y adolescentes que provienen de familias sobreprotectoras así como los/las que han sido educados/as bajo normas disciplinarias extremas, presentan dificultades para enfrentar y asumir sus errores. Los primeros, no tienen costumbre de hacerse responsables de sus actos y los segundos, no enfrentan sus desaciertos por miedo a la medida disciplinaria. Se destaca que en ambos tipos de estilos parentales, los padres y madres impiden que sus hijos e hijas aprendan de los errores cometidos y generen comportamientos resilientes (capacidad se superar adversidades).

*Modos de comunicación pocos positivos, en familias en las que la comunicación excluye el conocimiento e intercambio de ideas, valores, actitudes y emociones, es frecuente que se propicie la crítica, la acumulación de pensamientos negativos- presentes y futuros- y las generalizaciones, condiciones éstas que determinan tanto la pobre percepción que de sí mismos tienen niños, niñas y adolescentes, como su pobres estima y la forma inadecuada de enfrentar los problemas.
 
Referencias:

Covadonga, M. (2001).Factores Familiares vinculados al bajo rendimiento escolar. Revista Complutense de Educación [Revista en Línea]

Osorio, A. & Álvarez, A. (2004) Introducción a la Salud Familiar- San José, Costa Rica: Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS).

Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2014, 04 Agosto]. 

Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.
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MANIFESTACIONES DE CONDUCTAS DE ADAPTACIÓN DISFUNCIONAL QUE COLOCAN A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COMPORTAMIENTOS POCO ASERTIVOS, DISRUPTIVOS Y VIOLENTOS. PARTE IV

     En esta cuarta entrega, se continúan presentando tres manifestaciones conductuales que sobrellevan a una relación y adaptación poco funcional en los niños, las niñas y adolescentes que son concluyentes de estilos parentales escasamente asertivos. Estos comportamientos son: Desobediencia, Irresponsabilidad y Rebeldía.




Desobediencia , el favorecer de manera óptima el desarrollo paulatino de: habilidades sociales, identidad, capacidad de juicio y autonomía, en niños, niñas y adolescentes, supone que los padres y madres lleven a cabo procesos de control y supervisión que favorezcan el respeto de límites establecidos y que garanticen, a los primeros, el mantenimiento dentro de espacios y experiencias que les den seguridad física, emocional y psicológica. Las causas de que los padres y madres pierdan el control sobre las actividades de sus hijos e hijas pueden encontrarse en: 

-Negligencia y falta de interés. 

 
-Ineficiente organización familiar, lo que supone que los miembros del grupo tienen dificultades para ajustarse a las normas establecidas, ya que, la desobediencia no compromete una consecuencia.
 
-Ausencia de información, que impide a los padres y madres enterarse de las características e inquietudes propias de la niñez y la adolescencia y su paso entre las dos, lo que ocasiona que los intercambios verbales y emocionales en la familia se desequilibren.
 
-Crítica y descalificaciones constante como única forma de interacción y formación con los hijos e hijas.
 
En cualquier caso, se trata de condiciones que cierran los procesos efectivos de comunicación y reducen la posibilidad de que padres y madres conozcan necesidades, deseos, planes y actividades de sus hijos e hijas, motivo por el que niños, niñas y adolescentes optan por establecer relaciones al margen de la supervisión paterna, con lo que se incrementan los riesgos, ya que, no cuentan con el acompañamiento de las figuras parentales.
 
Irresponsabilidad, cuando los padres y las madres tienen dificultades en asumir sus roles parentales o para llevar a cabo sus funciones, están propiciando la desorganización familiar, en tanto, son comportamientos irresponsables y poco participativos, en los que cada miembro de la familia hace lo que quiere, llega a la casa a la hora que le apetece, ninguno respeta normas disciplinarias y en menor peso los acuerdos y se evita el cumplimiento de las obligaciones, entre otros. En consecuencia, niños, niñas y adolescentes no sólo adoptan estos comportamientos con facilidad, sino que los reproducirán, porque es el único marco de referencia que tienen trasladándolos a otros ámbitos de su desarrollo, como la escuela, su comunidad y en concreto su grupo de amigos.
 
Rebeldía, cuando los padres y las madres, adoptan un estilo parental rígido con el cumplimiento de la disciplina, pueden propiciar actos de rebeldía que equivalen a un rechazo intenso de las normas; por el contrario, cuando este estilo parental es muy flexible, estimula a que niños, niñas y adolescentes no desarrollen valores ni pautas de comportamiento acordes a lo socialmente aceptado, motivo por el que, frecuentemente, transgreden límites y optan por la violencia.
 
Finalmente, cuando los padres y las madres desconocen que son modelo de conducta, la primera referencia y la más inmediata para sus hijos e hijas, provocan confusión, carencia de límites, ruptura de reglas y con mayor facilidad, la generación de conductas violentas, en tanto, niños, niñas y adolescentes aprenden de los adultos significativos pautas de comportamiento que, apoyadas en algunas afirmaciones verbales, se convierten en normas de conductas adaptadas a los propios valores e intereses.
 
Referencias:

Covadonga, M. (2001).Factores Familiares vinculados al bajo rendimiento escolar. Revista Complutense de Educación [Revista en Línea]
 
Osorio, A. & Álvarez, A. (2004) Introducción a la Salud Familiar- San José, Costa Rica: Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS).
 
Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2013, 04 Octubre].
 
Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.
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MANIFESTACIONES DE CONDUCTAS DE ADAPTACIÓN DISFUNCIONAL QUE COLOCAN A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COMPORTAMIENTOS POCO ASERTIVOS, DISRUPTIVOS Y VIOLENTOS. PARTE III

     En esta tercera entrega, se presentarán tres manifestaciones conductuales que conllevan a una adaptación poco funcional en los niños, las niñas y adolescentes con determinantes, en su mayoría, de estilos parentales pocos asertivos. Son tales comportamientos: (a) Apatía, rabia, desaliento y poca motivación al logro, (b) Indiferencia y (c) Poca tolerancia a la frustración.





*Apatía, rabia, desaliento y poca motivación al logro, distinguen algunas de las respuestas que, principalmente, los y las adolescentes suelen dar a los problemas que el desarrollo de su identidad les plantea. En este sentido, es necesaria la intervención parental, desde un acompañamiento cercano y emotivo, promotor de las capacidades personales propias de la vida adulta (análisis, síntesis, capacidad de juicio y de resolución de problemas,…) ante los acontecimientos que se les plantea. 

     De igual modo, tales comportamientos pueden responder al estilo educativo adoptado por los padres y las madres, en tanto, demuestran poco o nulo interés hacia sus hijos e hijas, tampoco están atentos a sus necesidades, competencias o limitaciones. Este estilo parental asumido por los primeros, impiden que los segundos desarrollen un adecuado autoconcepto, promueve un desconocimiento de sí y posibilitan el enfrentamiento a situaciones estresantes, frustrantes, susceptibles de transformarse en un manejo inadecuado de las emociones que conlleva entonces a comportamientos pasivos, disruptivos y violentos.
 
     Por otro lado, cuando hijos e hijas son educados bajo el modelo permisivo-protector, los padres y las madres no promueven que sus hijos e hijas desarrollen habilidades de organización, planeación, análisis y síntesis de su entorno, lo que limita sus posibilidades de proyectar un plan de vida y puede generar el no cierre de eventos, trayendo, entonces, un entramar de acontecimientos de vida inconclusos.
 
*Indiferencia, se evidencia cuando el hijo e hija, bajo un deseo constante de reconocimiento, se le dificulta complacer a los padres y las madres; o bien cuando se trata de padres y madres, escasamente emotivos o que procuran una atención poco cercana a los hijos e hijas; éstos/as perciben un desinterés que los hace optar por estilos de respuesta como la negligencia, la apatía y la indiferencia, demostrando con ello su deseo de no competir más por el reconocimiento. Estos actos pueden llevar a niños, niñas y adolescentes a otros comportamientos o actitudes como la inactividad y el abandono, con los que demuestran su escasa dependencia de la gratificación proveniente de los demás.
 
     Cabe destacar, que usualmente, los y las adolescentes mantienen estos rasgos de desidia también con respecto a la sociedad, lo que origina que tengan problemas de adaptación: son tratados de manera diferente o incluso rechazados, incrementando la posibilidad de ser marginados o excluidos, condición a la que responden con niveles de desacuerdo social que pueden incluir la agresión y la comisión de otras conductas de riesgo.
 
*Poca tolerancia a la frustración, esta manifestación va en respuesta a los padres y madres sobreprotectores o incoherentes en el actuar disciplinar, en tanto, frena la adquisición de adecuadas formas de afrontar los problemas, además de limitar o frenar el desarrollo de las habilidades de socialización. El desacuerdo entre las figuras parentales o impedir que hijos e hijas asuman retos y responsabilidades o evitar enseñarles a enfocar las emociones de manera constructiva, fomentan en niños, niñas y adolescentes un manejo poco asertivo del control emocional, conllevando hacia una escasa tolerancia a la frustración y disminución de la capacidad para detenerse en la gratificación, como también el ser demandantes de sus padres.
 
     Para finalizar, cabe destacar que los niños, niñas y adolescentes con estas características son incapaces de autorregular sus emociones: fácilmente pasan de la angustia a la ira o del miedo a la necesidad de venganza, sin que medie análisis previo, simplemente, dan una respuesta emocional a la tensión originada por su incapacidad para tolerar que el mundo no sea como ellos o ellas lo esperan. En este sentido, desatender las normas se convierte para ellos en una manera de llamar la atención de sus padres y madres, de los que exigen la inmediata satisfacción de sus necesidades.

Referencias:

Covadonga, M. (2001).Factores Familiares vinculados al bajo rendimiento escolar. Revista Complutense de Educación [Revista en Línea].

Osorio, A. & Álvarez, A. (2004) Introducción a la Salud Familiar- San José, Costa Rica: Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS).

Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2014, 06 Febrero]. 

Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.

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MANIFESTACIONES DE CONDUCTAS DE ADAPTACIÓN DISFUNCIONAL QUE COLOCAN A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COMPORTAMIENTOS POCO ASERTIVOS, DISRUPTIVOS Y VIOLENTOS. PARTE II

     El adoptar una conducta de adaptación disfuncional conlleva a que el niño, la niña y adolescente tengan complicaciones y dificultades en las relaciones consigo mismo y sociales. Impide una adecuada integración en cualquier ambiente. De manera que, el estudio y la minimización de las manifestaciones conductas de adaptación disfuncional es una tarea de todos: familia, escuela y sociedad. En esta segunda entrega, se presentarán para su reflexión las siguientes: IMPULSIVIDAD, COMPORTAMIENTO AGRESIVO, VIOLENTO Y /O DESAFIANTE, y PROBLEMAS DE IDENTIFICACIÓN CON SU GRUPO FAMILIAR.



*Impulsividad, en el intento por superar la inseguridad, niños, niñas y adolescentes llevan a cabo actos temerarios y perturbadores que tienen el objetivo proporcionarles reconocimiento y autoafirmación. La inestabilidad es producto de la irregularidad con la que se llevan a cabo las normas y sus consecuencias en el seno de la dinámica familiar. Así por ejemplo, familias en las que: (a) uno de los padres desconoce la autoridad del otro, (b) existe desorganización e incongruencia en la forma en que lideran los estilos educativos y (c) no existe supervisión, ello, conlleva a que niños, niñas y adolescentes no identifiquen la forma adecuada de actuar en cada circunstancia y agraven sus comportamientos.

*Comportamiento agresivo, violento y /o desafiante, las familias que pretenden corregir a través de la violencia, provocan que el inadecuado comportamiento de niños, niñas y adolescentes se repita, lo que a su vez hace que los padres y las madres abusen de este método y fácilmente caigan en la agresión, ya que, conforme avanza el tiempo, el mismo se minimiza en su efecto y se busca lograr la “eficacia” inicial. El maltrato y la agresión provocan que se descarten otras maneras de resolución de conflictos y convidan a que se disminuyan todas las formas de interacción positiva entre padres, madres e hijos.

     El proceder desafiante, por su parte, puede equipararse a la búsqueda de los verdaderos límites de las normas. Para los niños, las niñas y adolescente queda claro, en tanto, no se aplican de manera sistemática y coherente las consecuencias de la desobediencia, que sobrepasar los límites es una forma adecuada de suavizarlos. El desafío, es entonces, la respuesta a los actos arbitrarios y abusivos de algunos padres.
  
     La crianza poco afectiva, basada en la descalificación, el abuso y el rechazo, provoca que niños, niñas y adolescentes conciban al mundo como hostil e impredecible, creencia que los hacen ser desconfiados, incrementando su sensibilidad, por lo que, permanentemente, se mostrarán vigilantes de los estímulos negativos a los que responderán de forma impulsiva y agresiva. Este estilo educativo provoca escaso apego familiar por parte de los hijos e hijas, los que serán evasivos en sus interacciones y demostrarán poca empatía y ocupación por los demás, resultando la manifestación de comportamientos oportunistas y agresivos.

*Problemas de identificación con su grupo familiar, los niños, niñas y adolescentes con familias que implementan estilos educativos poco eficientes o nulos, tienen dificultades para mantenerse unidos a su grupo, en tanto, no se desarrolla un sistema de valores y creencias prospectivo y no se introyectan ni se asume el sistema normativo de la familia, por lo que se evita el asumir la responsabilidad con el logro de los objetivos comunes. Los niños, niñas y adolescentes se sienten insatisfechos/as con el manejo que se da a las emociones en su familia, por lo tanto, satisfacen sus necesidades de pertenencia a través de sus pares, fuera de la casa familiar y lejos del control parental.
     Con su grupo de pares, además de evadir la problemática familiar, niños, niñas y adolescentes adoptarán comportamientos que les garantizarán aceptación, pertenencia, identidad, incremento de su autoestima, entre otros, llamados Comportamientos de Inclusión, mismos que están asociados al uso inadecuado del tiempo libre y a la posibilidad de ser influidos por pares negativos. Entre los comportamientos de inclusión, destacan:


      ••Deserción escolar, actividad sexual temprana, consumo experimental de cigarro, drogas y alcohol: la importancia de la familia en el comportamiento disruptivo y violento de niños, niñas y adolescentes está fuera de toda duda. De hecho, cuando la población infantil y juvenil inicia con este tipo de conductas existe el riesgo de que se incremente su frecuencia y gravedad, así como que se combinen entre sí, hasta el punto de propiciar reiterados comportamientos disruptivos, que pueden transformarse hasta convertirse en conducta infractora.


   ••Comportamientos Disruptivos: son formas negativas de relación, como la violencia, las descalificaciones, las agresiones físicas y verbales, así como los métodos de corrección basados en los anteriores. Ellos, producen en niños, niñas y adolescentes cambios que parecieran ser pasajeros, pero que a medida que se entrelazan con otras condiciones, se vuelven cotidianos.

     Es necesario que los padres y las madres distingan entre la corrección de una conducta y el maltrato: mientras la disciplina tiene por objeto ubicar a los hijos e hijas en la realidad y en que conozcan las consecuencias de sus actos, el maltrato, que frecuentemente se justifica como un medio para educar, es utilizado para corregir conductas indeseables a través de medidas que provocan profundas heridas físicas y emocionales, que posteriormente, verán afectada la autoimagen y autoestima y en consecuencia, la seguridad en los hijos e hijas. Al tiempo que dicho “comportamiento corregido” se repetirá e incluso, se agravará.

     ••Actuar violentamente y consumir sustancias adictivas: el sistema de valores de niños, niñas y adolescentes se construye a partir del modelaje y ejemplo, motivo por el que los padres y las madres deben ser el referente conductual de sus hijos e hijas; sólo así lograrán que niños, niñas y adolescentes construyan un sistema de valores que tenga el soporte necesario para garantizar adecuados niveles de adaptación favorable al medio. Cuando las figuras parentales toleran el consumo de tóxicos por parte de hermanos/as mayores u otros familiares y cuando ellos/as mismos/as son consumidores/as de sustancias adictivas, se propicia la generación de conductas cada vez más permisivas, ya que, no existe un límite.
 
     Finalmente, el entorno familiar de riesgo puede ser la esfera principal en la que se aprende el comportamiento poco asertivo, disruptivo y violentos, ya que, la misma desempeña una influencia fundamental en la conducta adaptativa del niño la niña y adolescente, es allí donde se disponen de muchas oportunidades para observar modelos de actuación inadecuados.

Referencias:

Covadonga, M. (2001).Factores Familiares vinculados al bajo rendimiento escolar. Revista Complutense de Educación [Revista en Línea]

Osorio, A. & Álvarez, A. (2004) Introducción a la Salud Familiar- San José, Costa Rica: Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS).

Sanz, I. (2010). La Familia como factor protector o de riesgo del aprendizaje y desarrollo en general de los niños y las niñas. En: DISCAPACIDAD DIGITAL IBSN: 1-70-770-2608. [Documento en Línea] Disponible en: http://discapacidaddigital.blogspot.com. [Consulta: 2013, 04 Octubre].

Sanz, I. (2011). El Microsistema Familiar como Unidad de Análisis. Material Mimeografiado. Caracas: Autora.


Los y las invito, a su meditación, análisis, reflexión y comentarios.

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Ingrid Sanz

Editora
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